Aunque no siempre implica que el auto haya sido marcado por delincuentes, es aconsejable proceder con precaución y evaluar la situación antes de actuar impulsivamente.
El procedimiento es sencillo. Una persona coloca una piedra u otro objeto pequeño detrás de una de las ruedas de un auto aparcado.
Cuando el conductor enciende el motor y comienza a moverse, puede percibir un golpe, sentir una vibración o notar que el vehículo no se comporta con normalidad. La reacción más frecuente es detenerse para investigar el problema.
Ese momento puede ser aprovechado por un ladrón para abrir la puerta, robar objetos personales o incluso intentar sustraer el vehículo si permanece en marcha o con las llaves inside.
La ventaja principal de este método radica en que provoca una respuesta natural. No es necesario forzar una cerradura ni llamar la atención, ya que es el propio conductor quien se ve obligado a descender para retirar el objeto.
Además, una piedra es un objeto común que puede pasar desapercibido mientras el auto está estacionado, lo que dificulta su detección hasta que se moviliza el vehículo.
Si te encuentras con una piedra colocada de forma sospechosa, considera las siguientes recomendaciones más importantes:
No necesariamente implica un riesgo. Una piedra detrás de la rueda puede haber sido colocada por azar o haberse desplazado por otro coche. Sin embargo, si parece haber sido colocada intencionalmente, lo más sensato es no reaccionar de inmediato y siempre priorizar la seguridad personal antes de bajar del auto.








