La disputa también tiene una dimensión vinculada al desarrollo de instalaciones portuarias. El Gobierno británico avanza con un proyecto para reemplazar la terminal actual de Puerto Argentino, con el objetivo de recibir buques de mayor tamaño y posicionar a las islas como una vía alternativa de acceso a la Antártida. El 22 de septiembre, en tanto, la Cancillería argentina presentó una protesta formal ante el Reino Unido por la extensión de licencias hidrocarburíferas en aguas circundantes a las islas.
Frente a este escenario, el Gobierno nacional anunció un incremento de recursos destinados a la Base Naval Integrada de Ushuaia, con la intención de fortalecer las capacidades logísticas argentinas en la región. La ciudad fueguina integra el grupo de cinco puntos de acceso a la Antártida reconocidos internacionalmente, junto con Punta Arenas, Ciudad del Cabo, Hobart y Christchurch, y se encuentra a unos 1.000 kilómetros de la península antártica.
La cercanía geográfica representa una ventaja para el desarrollo de servicios de transporte, abastecimiento, traslado de personal y asistencia a expediciones científicas. Un análisis de competitividad elaborado por una fundación que impulsó la candidatura de Ushuaia como sede del encuentro sostiene que operar desde la ciudad podría reducir al menos dos días de navegación frente a otras alternativas.
La RAPAL contó con la participación de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay, los seis integrantes plenos del foro. Colombia y Venezuela asistieron en calidad de observadores. Durante las jornadas se abordaron mecanismos para coordinar las campañas antárticas, compartir capacidades logísticas y promover iniciativas científicas entre los países de la región.
El objetivo del encuentro fue fortalecer la participación latinoamericana en el Sistema del Tratado Antártico. La organización estuvo a cargo de una fundación en conjunto con la Cancillería, la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino.
Entre los principales proyectos científicos analizados se destacó una iniciativa regional para detectar microplásticos en la Antártida, liderada por Argentina. La propuesta busca unificar los procedimientos de muestreo y análisis utilizados por los distintos países, siguiendo los protocolos del Organismo Internacional de Energía Atómica.
El desarrollo de capacidades logísticas también ocupó un lugar central. En febrero de este año se realizó el primer vuelo civil desde Ushuaia hacia la renovada Base Petrel, mediante una aeronave King Air B200 y en colaboración con el Comando Conjunto Antártico. La operación representó un avance en la participación de actores privados en las actividades antárticas argentinas.
En paralelo, se impulsa la conformación del Clúster Polar Ushuaia, una iniciativa orientada a reunir empresas e instituciones con capacidad para brindar servicios a los programas antárticos de la región. La propuesta apunta a articular recursos del sector público, el ámbito científico y el sector privado para ampliar la oferta logística disponible en la ciudad.
El 7 de octubre, mientras se desarrollaba la RAPAL, también se realizó el Foro de Ciencia, Logística e Innovación Antártica. La actividad buscó vincular las necesidades operativas de los programas nacionales con las capacidades de investigadores, universidades, instituciones científicas y empresas.
La agenda estuvo centrada en cómo aprovechar la ubicación geográfica de Argentina, su infraestructura y sus capacidades científicas para incrementar su participación en las operaciones antárticas. En ese marco, Ushuaia busca fortalecer su posición como centro regional de servicios y logística, mientras la Antártida y el Atlántico Sur adquieren renovada relevancia estratégica.








