Almada firmó en disidencia el párrafo que menciona un resultado negativo de USD 1.023 millones en esas operaciones. Según explicó, la versión inicial del dictamen proponía aprobar sin salvedades los estados contables del BCRA correspondientes a 2025, en línea con una auditoría externa realizada en abril. Sin embargo, sostuvo que la noche anterior a la votación se incorporó una nueva versión con observaciones sobre las coberturas vinculadas al metal.
La auditora consideró que ese agregado no tenía suficiente relevancia para formar parte del dictamen en esos términos. También cuestionó el enfoque del equipo que impulsó su inclusión y sostuvo que existían diferencias de criterio sobre la interpretación de las operaciones. La resolución final fue firmada por los siete auditores, aunque incluyó tres disidencias.
En su defensa de Bausili, Almada rechazó las interpretaciones que presentan al titular del Central como alguien que habría especulado con las reservas. Lo describió como un profesional honorable y sostuvo que la estrategia de cobertura no constituye una práctica exclusiva de la actual administración.
Según planteó, distintos gobiernos recurrieron a instrumentos similares desde 2007. Además, argumentó que los costos de los derivados no deben analizarse de manera aislada, sino en relación con el comportamiento del activo cubierto. Para ilustrarlo, comparó estas operaciones con el pago de un seguro: aunque no se produzca el evento contra el que se busca protección, la prima abonada responde a la cobertura de un riesgo.
La posición coincide con la explicación oficial del BCRA, que presentó un resultado neto positivo de USD 2.505 millones para el ejercicio 2025. La entidad sostiene que, para evaluar la estrategia, es necesario considerar conjuntamente los pagos asociados a los derivados y la revalorización de las reservas físicas de oro, cuyo precio internacional registró un incremento durante el año.
El organismo también señaló que entre 2007 y 2011 los pagos por instrumentos de características similares representaron, en proporción al valor del oro en cartera, aproximadamente el doble de lo registrado en el período analizado, sin que entonces se formularan observaciones de la AGN sobre ese punto.
En un cuestionamiento a la conducción del organismo auditor, el Banco Central sostuvo que las observaciones respondían a motivaciones políticas y advirtió que ese tipo de actuaciones podía afectar la institucionalidad. De esta manera, la discusión pasó de los resultados financieros a las diferencias sobre los criterios utilizados para evaluar la gestión de las reservas.
El informe de la AGN corresponde a la auditoría de los estados contables del BCRA al 31 de diciembre de 2025. Si bien el organismo consideró razonables los balances desde el punto de vista técnico, incorporó un apartado de énfasis sobre las operaciones de cobertura realizadas mediante contratos de derivados liquidables en dólares, con parte de las tenencias de oro como activo subyacente.
De acuerdo con la auditoría, el aumento del precio internacional del metal durante 2025 obligó al Banco Central a realizar pagos en divisas para cumplir con esos contratos. El resultado negativo se desglosó en USD 960 millones correspondientes a las operaciones y USD 62,8 millones por primas de opciones.
Desde la conducción de la AGN se sostuvo que nunca se había registrado una pérdida de esa magnitud en las auditorías del Banco Central. También se aclaró que, al cierre del ejercicio, ya no había posiciones ni operaciones abiertas por ese concepto.
La discusión incluye una diferencia de criterio sobre cómo deben presentarse los resultados de la cobertura. Por un lado, la revalorización del oro físico generó una ganancia patrimonial superior a los $8 billones, atribuida al aumento internacional de su cotización. Por otro, la AGN distingue esa variación contable del resultado de los contratos financieros utilizados para cubrir la exposición al precio del metal.
El debate se extiende, además, al traslado de parte de las reservas de oro al exterior. La AGN lleva adelante una auditoría específica sobre esa operación, que ya fue remitida al Banco Central para que la entidad presente su descargo. El objetivo es determinar los motivos del movimiento, el destino de los lingotes y si la decisión generó beneficios para la autoridad monetaria.
Bausili había explicado ante el Senado que todos los movimientos del oro se encuentran documentados y registrados. Según detalló, en 2024 se resolvió trasladar parte de los lingotes al Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza, para aprovechar una oportunidad que permitía reemplazar barras de menor aceptación comercial por otras de mayor calidad a un costo inferior al histórico. De acuerdo con el funcionario, el metal continúa allí.
Sobre la decisión de no divulgar los movimientos en tiempo real, el titular del BCRA argumentó que cierta información debe mantenerse reservada para evitar que otros operadores actúen en perjuicio de la entidad. También aseguró que las operaciones fueron informadas a los organismos de control, incorporadas a los estados contables y sometidas a revisiones internas y externas, además de auditorías previas de la AGN que, según indicó, no habían formulado observaciones.








