Dentro del oficialismo conviven distintas miradas sobre la conveniencia de convertir al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en el principal antagonista de Milei. Una de las posiciones sostiene que confrontar ambos modelos de gestión permitiría al oficialismo marcar diferencias y reforzar su propia identidad electoral.
Esa línea es impulsada por el sector que responde a Karina Milei y cuenta con el respaldo del Presidente. Desde ese espacio consideran que una parte importante del electorado no estaría dispuesta a regresar al esquema político anterior y que, ante un eventual balotaje, Kicillof tendría un margen limitado para ampliar su respaldo.
El propio Milei suele cuestionar públicamente al gobernador bonaerense, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, también adoptó un discurso fuertemente crítico hacia su gestión. En una intervención realizada en París, Caputo planteó que el país atravesó una etapa que definió como un “infierno” y sostuvo que la mayoría de la sociedad no querría regresar a ese escenario.
Sin embargo, dentro de la Casa Rosada también existe una postura diferente. Algunos sectores consideran que una polarización directa con Kicillof podría no favorecer al oficialismo, debido al nivel de respaldo que conserva el gobernador y al crecimiento de la valoración negativa de Milei.
Un sondeo citado en el debate interno muestra que el Presidente registra actualmente un 52% de valoración negativa, tres puntos más que en agosto, frente a un 31% de imagen positiva.
A partir de ese escenario, otra corriente dentro del Gobierno plantea evitar una confrontación directa y concentrarse en favorecer la fragmentación del peronismo. El objetivo sería generar condiciones para que ese espacio llegue dividido a las elecciones, en lugar de unificar a sus sectores alrededor de Kicillof.
La discusión adquiere relevancia porque un frente opositor amplio podría ampliar el espacio electoral enfrentado al oficialismo y complicar su objetivo de conseguir un segundo mandato. En ese esquema, Kicillof aparece como una de las figuras con mayor capacidad de convocatoria dentro del peronismo.
Pese a las diferencias internas, algunos sectores de la Casa Rosada ya imaginan una elección marcada por una fuerte polarización. La estrategia consistiría en agrupar al centro y al centroizquierda alrededor del peronismo y enfrentar ese espacio con el sector de centro y centroderecha identificado con Milei.
La definición sobre cuál de estos caminos prevalecerá todavía forma parte del debate interno del oficialismo, que ya comenzó a evaluar el escenario electoral de 2027 con la mirada puesta en la posibilidad de una nueva candidatura presidencial de Milei.








