Desde el Departamento de Asuntos Fiscales del FMI señalaron que la disciplina fiscal constituye uno de los pilares del programa de estabilización argentino, aunque advirtieron que todavía son necesarias medidas para mejorar la eficiencia de la recaudación y del gasto público.
Entre las reformas propuestas se encuentran la eliminación o reducción de los gastos tributarios, en particular las exenciones del impuesto al valor agregado (IVA), y la normalización de los gravámenes sobre los combustibles. También se planteó la conveniencia de reducir gradualmente otros impuestos que generan distorsiones económicas y reemplazarlos por un sistema tributario más sólido, capaz de garantizar ingresos sostenibles.
En paralelo, la conducción del organismo destacó la disciplina fiscal del Gobierno argentino luego de una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo. El encuentro se produjo en medio de las negociaciones para completar la tercera revisión del programa económico, correspondiente al primer semestre.
El resultado de esa evaluación es relevante para avanzar con el desembolso pendiente de US$869 millones. Según informó Caputo, los equipos técnicos continuarán trabajando para concluir la revisión, cuyo tratamiento se había extendido durante varias semanas.
Uno de los principales obstáculos es el incumplimiento de la meta de superávit primario acordada con el Fondo. Durante los primeros seis meses del año, el Gobierno acumuló un resultado positivo de $6,29 billones, por debajo del objetivo de $6,86 billones. La diferencia fue de $573.974 millones, por lo que el equipo económico necesita que el organismo conceda un waiver, es decir, una dispensa por el incumplimiento de la meta, para que el proceso pueda continuar.
En materia de reservas internacionales, en cambio, el Banco Central logró cumplir el objetivo establecido, luego de que el FMI flexibilizara la exigencia. La variación acumulada desde fines de 2024 fue de -US$3.111 millones, dentro del límite de -US$8.600 millones fijado para junio. En las dos revisiones anteriores, la autoridad monetaria no había alcanzado esa meta.
Las perspectivas económicas también registraron cambios en la última edición del informe World Economic Outlook, en el que el FMI actualizó sus estimaciones de crecimiento para distintas economías, incluida la argentina.
El organismo redujo del 3,5% al 2,1% su previsión de expansión del producto bruto interno (PBI) argentino para este año. Para 2027, también ajustó su cálculo a la baja, en medio punto porcentual, hasta ubicarlo en el 3,5%.
Pese al recorte, las proyecciones del Fondo se mantienen por encima de las estimaciones del mercado relevadas por el Banco Central. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) prevé un crecimiento del 1,5% para este año y del 3% para 2027.








