Fuentes con conocimiento directo de las negociaciones revelaron que la firma tiene planeado realizar el anuncio oficial en diciembre. Esta iniciativa también ha captar la atención de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), que ha propuesto ofrecer un crédito de US$500 millones.
Los bancos que participan en esta operación son JP Morgan, Santander, Citi, Itaú, Deutsche Bank, BBVA e ICBC. Según indicaron las fuentes, que solicitaron anonimato debido a la naturaleza privada de las negociaciones, aún quedan por firmar algunos contratos y la empresa apunta a completar los trámites necesarios antes de que finalice el año. Aunque la decisión de avanzar con la inversión ya ha sido tomada, la obtención del financiamiento es un proceso independiente.
El desarrollo, denominado Proyecto NGL (Natural Gas Liquids), tiene como propósito recuperar propano, butano y gasolina natural del gas producido en Neuquén y transportarlos hacia Bahía Blanca para su exportación. Según estimaciones de TGS, una vez en operación, podría generar ingresos por exportaciones que alcanzan aproximadamente US$1200 millones anuales, con un inicio previsto para 2030.
La propuesta de la DFC se remonta a varios meses atrás, cuando el organismo estadounidense comenzó a evaluar oportunidades de financiación relacionadas con Vista, Pampa Energía y TGS. Sin embargo, el potencial financiamiento de US$500 millones aún debe pasar por el proceso de aprobación, por lo que no se puede considerar un desembolso seguro en este momento.
Grit Capital compartió este miércoles algunos detalles sobre el esquema financiero a través de un informe tras una reunión con la dirección de TGS. El préstamo, según el informe, estaría estructurado a siete años, con un período de gracia de tres años en el que se capitalizarían los intereses.
La misma fuente destacó que el préstamo sindicado podría llegar hasta los US$1400 millones, con un esquema de amortización que incluye aproximadamente US$900 millones y un pago de US$500 millones al vencimiento. Este último monto podría ser reemplazado por el crédito de la DFC, en caso de que se obtenga la aprobación necesaria. Grit estima que esta posibilidad se materializaría alrededor de junio de 2027, y menciona que el financiamiento estadounidense podría extenderse a 12 años.
Casi US$1000 millones serán destinados a la modernización de las instalaciones de Tratayén, las cuales pasarán de un proceso de acondicionamiento de gas a uno que permita recuperar líquidos. Esta inversión se financiará con los recursos propios de TGS.
Los US2000 millones restantes se destinarán a la cadena de exportación, que incluye un poliducto hacia Bahía Blanca, una planta de fraccionamiento y las instalaciones de almacenamiento y despacho en Puerto Galván. Para llevar a cabo esta parte del proyecto, Grit detalló que se empleará una combinación de capital propio y deuda asegurada por los ingresos generados.
El abastecimiento es otro de los pilares de la inversión, confirmaron las fuentes, quienes señalaron que YPF, Pluspetrol y Chevron concentran más del 70% del suministro previsto. Además, Tecpetrol, Vista, Pampa Energía y Shell también contribuirán, aportando gas rico en líquidos y contratando los servicios de procesamiento y transporte.
El modelo comercial estipula contratos a 15 años con tarifas fijas en dólares y compromisos de pago por la capacidad contratada, independientemente de su uso. Esto aseguraría ingresos para TGS mientras que los productores asumirían el riesgo de fluctuaciones en los precios internacionales del propano, butano y gasolina natural.
Por último, las fuentes afirmaron que los equipos y servicios necesarios para el desarrollo ya han sido adquiridos o contratados con empresas de Estados Unidos, Canadá y Argentina, sin incluir proveedores o insumos de origen chino, lo cual podría complicar la participación de la DFC. Este avance es parte de una inversión que busca solucionar una de las limitaciones para la expansión de Vaca Muerta: el gas debe ser tratado antes de ingresar a los sistemas de transporte, y la recuperación de líquidos permite aprovechar productos con mayor valor comercial.
El CEO de TGS, Oscar Sardi, había explicado que la iniciativa está estructurada en dos sociedades, completamente bajo la propiedad de la compañía, para enmarcar sus distintos componentes dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Una sociedad abarcará la infraestructura en Neuquén, y la otra se encargará del transporte y las instalaciones de exportación en Bahía Blanca.
Se proyecta que durante los cuatro años de construcción, se generen alrededor de 4000 empleos directos y otros 15.000 indirectos. El avance en las negociaciones financieras permitirá respaldar esta ejecución y, si prospera la propuesta de la DFC, se podrá sumar a dicha entidad como acreedor de uno de los proyectos de infraestructura más significativos en la región de Vaca Muerta.








