El cambio de vida no fue fácil. Acostumbrada a horarios flexibles, May tuvo que amoldarse a despertarse a las 6:30 de la mañana y enfrentarse a hasta 60 centímetros de nieve para llegar al almacén donde trabaja. Su labor principal consiste en el control de inventario y en la manipulación de carga, desarrollando una rutina que inicia temprano y se extiende hasta las 17:30, de lunes a sábado.
La jornada laboral en McMurdo inicia de madrugada. May se levanta a las 6:30, se prepara y a las 7:30 ya está en su puesto. “A veces, si quiero dormir un poco más, me salto el desayuno. Lo bueno es que no hay tráfico: todo queda cerca y se puede ir caminando”, explicó.
Su trabajo implica recibir pedidos de otros empleados, gestionar el inventario y registrar la mercadería que llega a la estación. “Lo primero que hago es buscar a mi supervisor para conocer las prioridades del día. Después, asisto a quienes vienen a buscar artículos y registro todo en la base de datos”, detalló. Al inicio de la temporada, grandes aviones traen suministros, pero conforme el hielo se debilita, los vuelos se realizan en aeronaves de menor tamaño.
La alimentación también varía con el clima: al principio se ofrecen huevos en abundancia, pero con el aumento de la temperatura, comienzan las restricciones. “Aun así, la comida siempre es variada y de buena calidad”, aseguró.
Al finalizar la jornada, la vida en McMurdo se transforma. May cena en la cafetería, que se ha convertido en el principal punto de encuentro debido al acceso limitado a internet. “Nos sentamos juntos y conversamos sobre el día. Hay una vida comunitaria muy activa”, comentó.
Las noches ofrecen múltiples actividades: desde manualidades y baile, hasta voluntariado en la biblioteca y la conducción de su propio programa de radio. Durante el festival de Año Nuevo, Icestock, los trabajadores forman bandas, llenando la base de música.
Los sábados, las veladas pueden extenderse hasta la madrugada en las discotecas de la estación, aprovechando que durante el verano la luz nunca se apaga. “Podés salir a las 2 de la mañana y parece de día”, menciona May, quien generalmente se acuesta cerca de medianoche, salvo los fines de semana.
El domingo es el único día sin trabajo, permitiendo a cada uno organizar su tiempo libre. May lo utiliza para dormir más y casi siempre llega tarde al brunch, que ese día ofrece una mayor variedad de alimentos, incluidos quesos.
Mientras algunos eligen correr o hacer senderismo, ella prefiere preparar su programa de radio y planificar la semana. Por la noche, asiste a conferencias científicas en el comedor principal, una tradición habitual de los domingos en McMurdo.
Tras su primera experiencia en 2025, May decidió regresar a la Antártida en 2026, esta vez con la intención de desempeñarse como ingeniera de transmisiones. “Estoy deseando regresar este año para trabajar en ese rol”, anticipó.








