La decisión fue comunicada a los representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La planta, ubicada en el parque industrial de la ciudad, cuenta actualmente con unos 600 empleados, por lo que la medida podría alcanzar a más del 40% de su personal.
El proceso comenzaría con la apertura de un programa de retiros voluntarios, que permanecerá vigente hasta el 15 de diciembre. Una vez finalizado ese plazo, la compañía evaluará si necesita avanzar con despidos para completar la reducción prevista.
La situación genera preocupación en Río Grande, donde otras empresas también atraviesan dificultades y registran escenarios de ajuste en sus estructuras laborales.
Desde la conducción sindical buscarán abrir una instancia de negociación para intentar que la compañía modifique su decisión. Sin embargo, las expectativas de revertir el plan son limitadas.
Otro de los puntos pendientes es el mecanismo de pago de las indemnizaciones. Hasta el momento no existe un esquema definitivo, aunque la propuesta inicial de la empresa contempla la posibilidad de abonarlas en cuotas.
La reestructuración se produce en un contexto de dificultades para la industria electrónica nacional, marcado por la apertura de las importaciones y la eliminación de aranceles para determinados productos del sector. Estos cambios redujeron los márgenes de competitividad de las compañías que fabrican en el país.
A ese escenario se suman las transformaciones tecnológicas en los procesos de producción, particularmente en rubros como el de los equipos de aire acondicionado, que también inciden en la organización industrial y las necesidades de personal.








