Arruabarrena sorprendió al no darle descanso a la mayoría del equipo, contrariamente a lo que se había anticipado durante la semana. La reciente victoria 3-1 ante Recoleta en la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana probablemente influyó en su decisión. Es posible que el parate haya sido pensado para la revancha en Paraguay. Por lo tanto, en Vicente López alineó un mediocampo formidable, integrado por Delgado, Paredes y Ascacibar, junto a los talentosos Aranda y Flores. La única modificación en la formación fue la entrada de Sebastián Villa por Miguel Merentiel. Por otro lado, Marco Pellegrino ingresó por Ayrton Costa y sintió un pinchazo en el isquiotibial derecho en la última jugada del primer tiempo. Paredes también mostró signos de molestias a lo largo de la primera parte.
Boca se ha convertido en un equipo reconocible, gracias a la impronta de Arruabarrena, quien ha logrado dejar su sello en apenas unas semanas. El equipo del Vasco muestra una gran capacidad ofensiva y maneja con eficacia los estilos de juego basados en la posesión y en transiciones veloces. Los extremos, en este caso Flores y Villa, aportan velocidad, mientras que Paredes genera conexiones con el resto del plantel. Ascacibar, por su parte, se hace presente en el área rival, y Delgado merodea constantemente. La única pieza que aún falta ajustar es Aranda, quien busca su lugar en un fútbol moderno que ha dejado de lado la figura del enganche. Ha sido probado como extremo e interior, y en esta ocasión jugó como un falso 9, un rol que Lionel Messi revitalizó en el fútbol. Hay una sensación generalizada de que Aranda, que tiene el talento necesario, encontrará pronto su sitio en el equipo, aunque requerirá trabajo para adaptarse. En una posición tan cercana a los defensores rivales, podría verse perjudicado en algunas acciones por su desarrollo físico. Sin embargo, posee como habilidades un amplio panorama de juego y la audacia para rematar desde larga distancia.
Por otro lado, Boca presenta vulnerabilidades en defensa tras contragolpes, posiblemente debido a su tendencia a atacar con numerosos jugadores. También se debe a que Paredes no es un especialista en recuperar balones y Ascacibar suele concentrarse demasiado en el área rival. Álvaro Montero, el arquero, mostró inseguridades, aunque realizó paradas destacadas, como una volada al ángulo tras un disparo peligroso del lateral Agustín Lagos.
Tanto Paredes como Pellegrino no regresaron para el segundo tiempo. Merentiel entró al campo y Aranda pasó a desempeñarse como enganche, lo que permitió que el juvenil mostrara su mejor versión. No obstante, Platense se adelantó primero con un gol iniciado en un saque largo de Cozzani, donde Giménez peinó el balón para que Retamar marcase, tras un error en la cobertura de Lozano, quien minutos después pide el cambio por una lesión en la pierna derecha.
Con la ventaja, Platense se replegó. Palermo realizó modificaciones en el ataque y el mediocampo, lo que convirtió al partido en un vaivén constante. Platense tuvo oportunidades de contragolpe, y aunque Giménez anotó un golazo, este fue anulado por el VAR debido a una mano clara del atacante local, que había tocado el balón primero con la mano de Dylan Gorosito.
Boca persistió en su búsqueda, impulsado por el talento emergente de Aranda, quien realizó un pase magistral similar al estilo de Riquelme para que Ascacibar asistiera a Merentiel, logrando el empate y su segundo gol en cinco partidos.
En los momentos finales, Boca presionó con fuerza, tal vez mereciendo mejor fortuna. La falla de Velasco fue difícil de explicar. Finalmente, el resultado fue un empate, que prolonga la racha de Palermo sin victorias ante el Xeneize, sumando cinco derrotas y cuatro empates.








