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El Banco Mundial anticipa subas en los precios de los granos y fertilizantes durante 2026

3 noviembre, 2026
in Economía
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Los precios internacionales de los principales productos agrícolas y fertilizantes registrarían nuevos aumentos durante 2026, de acuerdo con las proyecciones del Banco Mundial. El organismo prevé incrementos en los aceites vegetales, los cereales y los insumos utilizados en la producción agropecuaria, mientras que anticipa una caída del litio por la recuperación de la oferta minera y una menor demanda de vehículos eléctricos en China.

Las estimaciones indican que los aceites y las harinas subirán un 17% durante este año, mientras que los cereales y los fertilizantes tendrán incrementos proyectados del 14%. Para 2027, el organismo espera que los productos agrícolas mantengan una tendencia alcista, aunque con una moderación en los costos de los fertilizantes.

Entre los factores que presionan sobre los mercados aparecen el conflicto en Medio Oriente, las dificultades comerciales en el mar Negro, el crecimiento de la demanda de biocombustibles y los riesgos climáticos asociados con el fenómeno de El Niño.

Uno de los productos con mayores perspectivas de aumento es el aceite de soja. El precio promedio de la tonelada alcanzaría los 1.585 dólares en 2026, frente a los 1.140 dólares registrados durante 2025. La tendencia continuaría el próximo año, cuando podría llegar a los 1.765 dólares, antes de retroceder a 1.601 dólares en 2028, en un escenario de menor presión sobre el mercado.

El avance de los biocombustibles aparece como uno de los principales impulsores de esa dinámica. En Estados Unidos, el volumen de aceite de soja destinado a ese sector superaría por primera vez la mitad del consumo interno.

En cuanto a la soja en grano, la proyección contempla un aumento del 18% durante 2026, hasta alcanzar los 489 dólares por tonelada. Para 2027 se espera otra suba del 5%, con un valor estimado de 515 dólares. Aunque la producción mundial registraría su sexto récord consecutivo, el crecimiento de la demanda sería todavía mayor y limitaría el efecto de la mayor oferta sobre las cotizaciones.

El aceite de palma también tendría una evolución positiva. Su precio llegaría a los 1.146 dólares por tonelada este año y avanzaría hasta los 1.256 dólares en 2027. La disponibilidad ajustada de aceites comestibles genera preocupación por la posibilidad de nuevas restricciones comerciales y por un eventual agravamiento de los efectos de El Niño en los principales países productores.

En el mercado de cereales, el trigo concentraría los mayores aumentos. El valor de la tonelada subiría un 28% en 2026, hasta los 311 dólares, y registraría otro incremento del 14% durante 2027, cuando alcanzaría los 353 dólares. Para 2028, en cambio, se proyecta una baja hasta los 315 dólares.

Las perspectivas están relacionadas con una reducción estimada del 3% en la producción mundial de trigo durante la campaña 2026-2027. Las menores cosechas y las dificultades logísticas vinculadas con el conflicto en el mar Negro aparecen entre las principales causas de esa contracción.

Estados Unidos enfrentaría uno de los escenarios más complicados, con una caída del 23% en su cosecha, que alcanzaría el nivel más bajo de los últimos 55 años. La sequía, las temperaturas extremas y la reducción de la superficie sembrada explicarían buena parte de ese retroceso. También se anticipan menores producciones en Argentina y Australia.

A ese panorama se agregan las interrupciones en los embarques procedentes de Rusia y Ucrania, dos actores relevantes para el comercio internacional del cereal. El mercado podría enfrentar así una producción global inferior al consumo previsto.

Para el maíz, las estimaciones contemplan un aumento cercano al 10% durante 2026, hasta los 223 dólares por tonelada, y otro del 5% en 2027, cuando llegaría a los 235 dólares. En el caso del arroz tailandés, los valores proyectados son de 448 dólares para este año y 500 dólares para el próximo, aunque las condiciones de lluvia y los rendimientos agrícolas representan factores de incertidumbre.

En términos generales, se espera que los suministros mundiales de cereales disminuyan durante la campaña 2026-2027 por primera vez en cuatro años. Sin embargo, las existencias acumuladas de períodos anteriores podrían contribuir a moderar el impacto de una menor producción sobre los precios internacionales.

El mercado de fertilizantes también presenta perspectivas de aumentos, pese a las bajas registradas recientemente. Durante el tercer trimestre de 2026, el índice de precios del sector retrocedió un 22%, compensando el incremento de igual magnitud que había registrado en los tres meses anteriores.

La urea fue uno de los productos con mayores variaciones. Su cotización experimentó un fuerte incremento luego de las restricciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y posteriormente moderó su avance con la reanudación de las exportaciones desde China.

Aun con esa corrección trimestral, las proyecciones indican que los fertilizantes acumularán un aumento del 14% durante 2026. Las interrupciones comerciales, los mayores costos de producción y las limitaciones a las exportaciones explican las perspectivas de encarecimiento.

En el caso de la urea, el precio promedio alcanzaría los 510 dólares por tonelada este año, frente a los 423 dólares de 2025. Para los dos años siguientes se esperan valores más bajos: 429 dólares en 2027 y 368 dólares en 2028. Esa evolución dependerá de una eventual normalización de los envíos desde Medio Oriente y de una reducción en el costo del gas natural.

China también tendrá un papel relevante en la disponibilidad internacional del producto. Sus exportaciones podrían alcanzar los siete millones de toneladas durante 2026, lo que ayudaría a compensar las restricciones comerciales que afectaron anteriormente a los mercados del Golfo.

Otro insumo bajo seguimiento es el fosfato diamónico, utilizado principalmente en cultivos de cereales y oleaginosas. Su precio llegaría a los 735 dólares por tonelada en 2026 y bajaría a 602 dólares durante 2027. Las dificultades para conseguir azufre y amoníaco incrementaron los costos de fabricación.

Para el conjunto de los fertilizantes, las previsiones contemplan una reducción del 12% en 2027 y del 8% en 2028. La posibilidad de concretar esas bajas estará condicionada por la recuperación de las rutas comerciales internacionales y una disminución de los costos energéticos.

El escenario general continúa expuesto a riesgos que podrían profundizar las presiones sobre los precios de las materias primas. Las dificultades logísticas, el encarecimiento de los insumos y las condiciones climáticas serán factores determinantes para la evolución de los mercados agrícolas.

En particular, el comportamiento de El Niño, la continuidad del comercio internacional y la estabilidad de los mercados energéticos tendrán incidencia sobre los granos y los fertilizantes. En el caso del litio, las variables centrales serán la recuperación de la capacidad productiva minera y la evolución de la demanda de baterías.

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Las estimaciones indican que los aceites y las harinas subirán un 17% durante este año, mientras que los cereales y los fertilizantes tendrán incrementos proyectados del 14%. Para 2027, el organismo espera que los productos agrícolas mantengan una tendencia alcista, aunque con una moderación en los costos de los fertilizantes.

Entre los factores que presionan sobre los mercados aparecen el conflicto en Medio Oriente, las dificultades comerciales en el mar Negro, el crecimiento de la demanda de biocombustibles y los riesgos climáticos asociados con el fenómeno de El Niño.

Uno de los productos con mayores perspectivas de aumento es el aceite de soja. El precio promedio de la tonelada alcanzaría los 1.585 dólares en 2026, frente a los 1.140 dólares registrados durante 2025. La tendencia continuaría el próximo año, cuando podría llegar a los 1.765 dólares, antes de retroceder a 1.601 dólares en 2028, en un escenario de menor presión sobre el mercado.

El avance de los biocombustibles aparece como uno de los principales impulsores de esa dinámica. En Estados Unidos, el volumen de aceite de soja destinado a ese sector superaría por primera vez la mitad del consumo interno.

En cuanto a la soja en grano, la proyección contempla un aumento del 18% durante 2026, hasta alcanzar los 489 dólares por tonelada. Para 2027 se espera otra suba del 5%, con un valor estimado de 515 dólares. Aunque la producción mundial registraría su sexto récord consecutivo, el crecimiento de la demanda sería todavía mayor y limitaría el efecto de la mayor oferta sobre las cotizaciones.

El aceite de palma también tendría una evolución positiva. Su precio llegaría a los 1.146 dólares por tonelada este año y avanzaría hasta los 1.256 dólares en 2027. La disponibilidad ajustada de aceites comestibles genera preocupación por la posibilidad de nuevas restricciones comerciales y por un eventual agravamiento de los efectos de El Niño en los principales países productores.

En el mercado de cereales, el trigo concentraría los mayores aumentos. El valor de la tonelada subiría un 28% en 2026, hasta los 311 dólares, y registraría otro incremento del 14% durante 2027, cuando alcanzaría los 353 dólares. Para 2028, en cambio, se proyecta una baja hasta los 315 dólares.

Las perspectivas están relacionadas con una reducción estimada del 3% en la producción mundial de trigo durante la campaña 2026-2027. Las menores cosechas y las dificultades logísticas vinculadas con el conflicto en el mar Negro aparecen entre las principales causas de esa contracción.

Estados Unidos enfrentaría uno de los escenarios más complicados, con una caída del 23% en su cosecha, que alcanzaría el nivel más bajo de los últimos 55 años. La sequía, las temperaturas extremas y la reducción de la superficie sembrada explicarían buena parte de ese retroceso. También se anticipan menores producciones en Argentina y Australia.

A ese panorama se agregan las interrupciones en los embarques procedentes de Rusia y Ucrania, dos actores relevantes para el comercio internacional del cereal. El mercado podría enfrentar así una producción global inferior al consumo previsto.

Para el maíz, las estimaciones contemplan un aumento cercano al 10% durante 2026, hasta los 223 dólares por tonelada, y otro del 5% en 2027, cuando llegaría a los 235 dólares. En el caso del arroz tailandés, los valores proyectados son de 448 dólares para este año y 500 dólares para el próximo, aunque las condiciones de lluvia y los rendimientos agrícolas representan factores de incertidumbre.

En términos generales, se espera que los suministros mundiales de cereales disminuyan durante la campaña 2026-2027 por primera vez en cuatro años. Sin embargo, las existencias acumuladas de períodos anteriores podrían contribuir a moderar el impacto de una menor producción sobre los precios internacionales.

El mercado de fertilizantes también presenta perspectivas de aumentos, pese a las bajas registradas recientemente. Durante el tercer trimestre de 2026, el índice de precios del sector retrocedió un 22%, compensando el incremento de igual magnitud que había registrado en los tres meses anteriores.

La urea fue uno de los productos con mayores variaciones. Su cotización experimentó un fuerte incremento luego de las restricciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y posteriormente moderó su avance con la reanudación de las exportaciones desde China.

Aun con esa corrección trimestral, las proyecciones indican que los fertilizantes acumularán un aumento del 14% durante 2026. Las interrupciones comerciales, los mayores costos de producción y las limitaciones a las exportaciones explican las perspectivas de encarecimiento.

En el caso de la urea, el precio promedio alcanzaría los 510 dólares por tonelada este año, frente a los 423 dólares de 2025. Para los dos años siguientes se esperan valores más bajos: 429 dólares en 2027 y 368 dólares en 2028. Esa evolución dependerá de una eventual normalización de los envíos desde Medio Oriente y de una reducción en el costo del gas natural.

China también tendrá un papel relevante en la disponibilidad internacional del producto. Sus exportaciones podrían alcanzar los siete millones de toneladas durante 2026, lo que ayudaría a compensar las restricciones comerciales que afectaron anteriormente a los mercados del Golfo.

Otro insumo bajo seguimiento es el fosfato diamónico, utilizado principalmente en cultivos de cereales y oleaginosas. Su precio llegaría a los 735 dólares por tonelada en 2026 y bajaría a 602 dólares durante 2027. Las dificultades para conseguir azufre y amoníaco incrementaron los costos de fabricación.

Para el conjunto de los fertilizantes, las previsiones contemplan una reducción del 12% en 2027 y del 8% en 2028. La posibilidad de concretar esas bajas estará condicionada por la recuperación de las rutas comerciales internacionales y una disminución de los costos energéticos.

El escenario general continúa expuesto a riesgos que podrían profundizar las presiones sobre los precios de las materias primas. Las dificultades logísticas, el encarecimiento de los insumos y las condiciones climáticas serán factores determinantes para la evolución de los mercados agrícolas.

En particular, el comportamiento de El Niño, la continuidad del comercio internacional y la estabilidad de los mercados energéticos tendrán incidencia sobre los granos y los fertilizantes. En el caso del litio, las variables centrales serán la recuperación de la capacidad productiva minera y la evolución de la demanda de baterías.
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