El plazo establecido para que las empresas interesadas presenten sus propuestas vence el jueves 15 de octubre, luego de una prórroga respecto del cronograma inicial. El objetivo es acelerar el desarrollo de una plataforma que permita negociar los cupones mediante mercados digitales o marketplaces, donde se ofrezcan distintas tasas de descuento para adquirir esos derechos.
El proyecto forma parte de una serie de medidas impulsadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para incentivar el crédito, abaratar el financiamiento y contribuir a la recuperación del consumo y la actividad económica. La propuesta busca aprovechar la calidad crediticia de los cupones de tarjetas para facilitar el acceso de los comercios a condiciones de financiamiento más favorables.
La iniciativa contempla que los cupones sean digitales y transferibles, con mecanismos que garanticen su trazabilidad, seguridad, integridad y confidencialidad. El esquema toma como referencia la experiencia de Brasil, donde existe un sistema regulado de registro y negociación desde 2021. Al igual que ocurrió con Transferencias 3.0, la intención es que el sector privado desarrolle la infraestructura, mientras el BCRA conserva las funciones de regulación y supervisión.
Para seleccionar a los responsables del sistema, los requisitos establecidos por la Comisión Interbancaria para los Medios de Pago de la República Argentina (CIMPRA) exigen acreditar capacidad técnica, operativa y financiera, además de presentar antecedentes verificables y estados contables auditados. Los postulantes también deberán demostrar experiencia en proyectos similares, declarar sus accionistas controlantes y beneficiarios finales, identificar posibles conflictos de interés, aportar referencias de clientes y acreditar que pueden constituir las garantías de cumplimiento requeridas.
Entre las empresas interesadas en participar se encuentra Coelsa, cuyos accionistas incluyen a los principales bancos del país. La compañía manifestó su intención de colaborar en el desarrollo de una solución que funcione como autoridad de registro y plataforma tecnológica para concentrar los cupones pendientes de cobro. La propuesta contempla un servicio robusto, disponible las 24 horas, todos los días de la semana, y continúa en etapa de diálogo con el regulador.
Una de las alternativas que se analizan es distribuir la operación entre varias compañías, en lugar de concentrar toda la infraestructura en un único operador. La posibilidad busca evitar que el sistema quede bajo el control exclusivo de una sola empresa.
La puesta en marcha del mercado también abrió diferencias entre los bancos y los adquirentes, que actualmente ofrecen a los comercios la acreditación anticipada de las ventas realizadas con tarjetas de crédito a cambio de una tasa. El nuevo mecanismo modificaría las condiciones de competencia en ese negocio, al permitir que distintos participantes pujen por los cupones.
Desde el sector bancario consideran que una mayor competencia podría reducir las tasas de descuento y abaratar el financiamiento comercial. Entre las posibilidades que plantean figura que los negocios vuelvan a ofrecer compras en cuotas si disminuyen los costos asociados, con un eventual efecto favorable sobre el consumo.
Los adquirentes, en cambio, ponen en duda que la creación de la plataforma garantice una baja de las tasas. Desde ese sector sostienen que los costos actuales responden a las condiciones del mercado y señalan que la carga impositiva representa un componente importante. También advierten que el funcionamiento de la nueva infraestructura tendrá un costo que podría trasladarse a los usuarios.
La discusión se centra, por lo tanto, en cómo se distribuirá el negocio de la negociación de cupones y si la competencia entre bancos y adquirentes se traducirá efectivamente en mejores condiciones para los comercios. Mientras el sistema avanza hacia su etapa de desarrollo, los distintos actores buscan definir su participación en una actividad que podría modificar el esquema actual de financiamiento de las ventas con tarjeta.
A futuro, el proyecto también contempla la posibilidad de integrar los cupones al mercado de capitales, de modo que puedan convertirse en activos elegibles para integrar fondos comunes de inversión abiertos.








