La última actualización del Boletín Epidemiológico Nacional revela que esta cifra representa el mínimo para este período desde 2016, y es 39 casos inferior al promedio reportado entre 2021 y 2025. Este descenso también se refleja en la población menor de 5 años, uno de los grupos más afectados por la enfermedad.
Este año se suma a una tendencia a la baja que se observa desde hace diez años. En 2025, se notificaron 209 casos en todo el territorio nacional, con una tasa de incidencia de 0,44 casos por cada 100.000 habitantes, la más baja entre 2015 y 2025. Al comparar los datos de 2025 con el promedio anual de 2019 a 2024, se registraron 90 casos menos a nivel nacional, siendo la mayor proporción de casos concentrada en niños de hasta 10 años.
En específico, el grupo de 2 a 4 años abarcó el 43% de los casos, seguido por los menores de 1 año, que representaron el 30%, y aquellos de 5 a 9 años con el 18%. Sin embargo, la tasa acumulada más alta se observó entre los niños de 1 año, con 8,6 casos por cada 100.000 habitantes de esa edad.
El SUH está asociado principalmente a infecciones por Escherichia coli productoras de toxina Shiga (STEC). La transmisión ocurre a través de alimentos contaminados o insuficientemente cocidos, así como del consumo de agua no segura. Además, el contagio puede producirse entre personas, frecuentemente por falta de higiene en el manejo de alimentos, el cambio de pañales o el contacto con animales.
Los primeros síntomas de la enfermedad suelen incluir diarrea (en ocasiones con sangre), fiebre y vómitos. Con el avance de la patología, se pueden presentar palidez notable y fatiga debido a la reducción de glóbulos rojos, además de hematomas o manchones en la piel por la disminución de plaquetas y reducción o ausencia de orina a causa de la afectación renal.
La vigilancia y el seguimiento de los casos se complementan con investigaciones epidemiológicas, análisis alimentarios y de laboratorio. La información recopilada busca contribuir a la reducción de la incidencia mediante la detección temprana de casos y el monitoreo, así como la identificación de posibles fuentes y vías de transmisión.
El Ministerio de Salud de la Nación está enfocándose en fortalecer la vigilancia integral de las infecciones por STEC. Para ello, se ha actualizado el Manual de Normas y Procedimientos de Vigilancia y Control, incorporando tres eventos diferenciados (SUH por STEC, diarrea por STEC e infección asintomática por STEC) para mejorar la detección precoz y la identificación de fuentes de infección.
Además, se promueve la colaboración entre los equipos de epidemiología, los organismos de control de alimentos y el Laboratorio Nacional de Referencia, así como la optimización de los sistemas de alerta temprana, la capacitación continua de los equipos de epidemiología y bromatología y el seguimiento de los datos registrados.
La disminución constante de los casos de SUH resalta la relevancia de la vigilancia epidemiológica y del trabajo coordinado con las jurisdicciones para monitorear la evolución de la enfermedad y detectar de manera temprana cambios o posibles fuentes de transmisión.








