A Bola aseveró que la decisión de no incluir a Goncalo Ramos en el partido contra España, donde Portugal se vio superado en la segunda mitad, marcó el apogeo de lo que denominó “el circo de horrores de Roberto Martínez”. El análisis argumentó que el entrenador fue designado por la Federación Portuguesa de Fútbol con la intención de mantener un clima armonioso y una imagen positiva, a pesar de que los resultados no lo favorecieran.
El editorial destacó que durante el Mundial, Ramos logró un gol o una asistencia cada 37 minutos y que su ingreso ante Croacia fue clave, con un cabezazo hacia Bernardo Silva en los minutos finales. A Bola criticó que la decisión de mantener a Cristiano Ronaldo como titular se convirtió en una “obsesiva obligación”, restringiendo las alternativas tácticas y perjudicando el rendimiento del equipo en su conjunto.
La publicación atribuyó la responsabilidad de los resultados tanto al entrenador como al capitán, señalando que “la obsesión por no querer alterar el statu quo de CR7 y Bruno Fernandes” convierte a Martínez en el principal responsable de la derrota.
Desde su perspectiva, la campaña de Portugal en el Mundial estuvo marcada por dos encuentros considerados “absolutamente decepcionantes” contra la República Democrática del Congo y Colombia. A pesar del alto potencial individual de varios jugadores, el equipo no logró establecer un funcionamiento sólido. “La calidad individual no fue suficiente para que el equipo funcionara adecuadamente”, remarcó el artículo.
El cierre del texto fue tajante: “Es hora de que Cristiano Ronaldo dé un paso al lado porque, ya lo hemos visto, su ego no le permite ser suplente de un jugador que, en este momento, tiene un rendimiento incomparable”. El medio insistió en que la continuidad del delantero en el once titular ha condicionado la performance colectiva y clamó por un recambio generacional que permita a Portugal aspirar a un mayor protagonismo en el ámbito internacional. “Siempre quedará en el terreno de lo desconocido cómo habría sido este Mundial sin la obsesiva obligación de tener a Cristiano Ronaldo en el campo los 90 minutos”, concluyó.
En otro análisis, se abordó el historial de Cristiano Ronaldo en los Mundiales, detallando que el delantero solo logró superar los octavos de final en dos ocasiones, en 2006 y 2022, acumulando nueve partidos sin marcar ni asistir en fases eliminatorias en seis ediciones de la Copa del Mundo. “En esos encuentros, CR7 sumó 659 minutos sin ningún aporte en goles o asistencias”, enfatizó la publicación, agregando que Portugal solo alcanzó la victoria en dos de esos partidos, precisamente aquellos en los que su participación fue menor.
Pese a la eliminación, A Bola resaltó que Cristiano Ronaldo dejó el Mundial de 2026 con varios récords, superando a Eusébio como el máximo goleador nacional en competiciones oficiales y posicionándose como el segundo jugador con más apariciones en fases finales, solo detrás de Lionel Messi. También igualó el récord de seis participaciones en mundiales, que comparte con el portero mexicano Guillermo Ochoa.
Sin embargo, A Bola subrayó que estos logros individuales no compensan la falta de títulos colectivos ni el desempeño en etapas decisivas. “A pesar de ser el segundo con más partidos jugados, no está en el top 10 de máximos goleadores de todos los tiempos”, indicó, ubicándolo en el undécimo lugar con 11 goles en 27 partidos. Lionel Messi lidera el ranking con 20 goles en 30 partidos, seguido por Kylian Mbappé con 19 en 19 encuentros y Miroslav Klose con 16 en 24.
La crítica también abarcó la gestión de Roberto Martínez, a quien la publicación describió como un entrenador “tímido e incapaz de asumir el control del juego”. “Es momento de, de una vez por todas, pasar página. El ciclo de Roberto Martínez, afortunadamente, está por llegar a su fin y quedará en la historia como una insípida Liga de las Naciones”, reflexionaron. El editorial concluyó anticipando que la llegada de Jorge Jesus como posible sucesor podría abrir la puerta a una nueva etapa, en la que la selección aproveche su potencial y se aleje de los condicionamientos del pasado.








