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Messi y su legado: el capitán aún tiene mucho que contar

8 julio, 2026
in Deportes
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Esas lágrimas que recorrían las mejillas del gran capitán eran reflejo del sufrimiento colectivo y el desahogo de sus compañeros. La alegría del mejor de los nuestros. Con su presencia, pasó de un penal errado en el primer tiempo a ser el motor de una remontada espectacular que llevó a la actual campeona del mundo a los cuartos de final tras un inolvidable 3-2 contra Egipto.

“Volvimos a sufrir muchísimo, pero esto es el Mundial y todos los partidos están muy parejos, así que estoy muy feliz”, afirmó el capitán una hora después, mientras sus compañeros celebraban en el vestuario y otros regresaban a las gradas para abrazar a sus familias.

“Fue un alivio para todos, no es fácil levantar un 2 a 0, pero este grupo no se rinde nunca, intenta hasta el final. Tuvimos la suerte de marcar el gol de Cuti rápidamente, logramos revertir la situación dentro de los 90 minutos”, agregó. “Es una locura lo que hizo este grupo hoy y estoy muy feliz de que la gente pueda seguir disfrutando de nuestro juego”, destacó el capitán.

Si su historia debía concluir, no sería este martes. El libro dorado de la leyenda argentina aún tiene espacio para más relatos. Para muchos, una despedida gloriosa en el Mundial debería sellarse con una nueva copa del mundo en sus manos en doce días en Nueva York. En Qatar, Messi pudo dejar atrás una pesada carga y cumplir con las expectativas de él y de varias generaciones.

Lo vivido este martes en Atlanta podría ser el epílogo de una vida llena de experiencias. Sin fuerzas, caído anímicamente y con un marcador adverso hasta los últimos diez minutos, Messi decidió que no sería este su adiós. Y todos le agradecemos por ello.

Diez minutos después del pitazo final contra Egipto en los octavos de final de este Mundial 2026, los jugadores argentinos permanecían en la medialuna del arco donde Cuti Romero, Messi y Enzo Fernández dieron vuelta una narrativa que parecía definida.

En el césped del imponente estadio techado, que contaba con aire acondicionado y lujosos pasillos, se fundían en un abrazo los 40 mil argentinos que deliraban en las tribunas y los 26 jugadores que no cesaban de cantar al ritmo de cumbia, del “el que no salta es un inglés” y de “que de la mano de Leo Messi”.

Las cámaras estallaban en miles de flashes, buscando capturar esa instantánea. Las videollamadas con familiares y amigos a miles de kilómetros permitían compartir lágrimas por aquí y por allá. No importaba el contenido de la conversación. Era un fuerte “vamos” con los puños cerrados.

Entre tanto amor y desahogo, él permaneció en un segundo plano. De Paul y Paredes regresaron para abrazarlo. Cuando se anunció su figura del partido, sus compañeros lo elevaron en el círculo central. Ahí dejó escapar su primera sonrisa, aún con los ojos enrojecidos.

Tras el revés que significó el partido anterior contra Cabo Verde, los dos goles egipcios parecieron sellar prematuramente el destino de la selección argentina. La presencia de Brasil, Portugal y Países Bajos sobrevoló el estadio de Atlanta durante gran parte del enfrentamiento.

Como ocurrió ante Cabo Verde, la selección no logró asentarse en la mayoría de los tramos. En los primeros minutos, el equipo de Salah complicó la salida de una selección que nunca se sintió cómoda. Así llegó el primer gol de cabeza tras un centro desde la derecha.

La aparición inicial del 10 se dio recién en el minuto 18. Conjuró con Enzo Fernández, quien habilitó a Tagliafico. El defensor ganó la posición, pero le cometieron falta. Como es habitual, Messi asumió la responsabilidad. El destacado arquero egipcio de la primera parte, Shobeir, adivinó el palo y desvió su tiro. Dos penales fallados en este torneo marcan un récord quizás olvidable: el jugador que más penales erró en Copas del Mundo (1 en Rusia, 1 en Qatar y 2 en este).

“Me quedó mucha bronca por el penal, por haberlo errado. Si lo hacía, hubiera cambiado el partido. Tuvimos oportunidades claras y el arquero sacó pelotas increíbles. Es algo muy especial poder ayudar a este grupo después de lo que ocurrió internamente”, comentó Messi al finalizar.

La pausa por hidratación en la primera mitad llegó para evitar que el equipo cayera en un pozo tras el penal fallido. No obstante, desde ese momento llegaron las mejores opciones de la selección en el primer tiempo, incluyendo un tiro libre que dio en el palo.

En el segundo tiempo, Messi chocó contra la sólida defensa egipcia. Intentó driblar por el medio, pero no hubo éxito. Un segundo gol anulado a Egipto, tras revisión del VAR, le brindó una oportunidad más a una selección que nunca supo hacerse dueña del partido.

Con el 2-0 el final parecía inminente. Un equipo sin ideas y el as de espadas extenuado: la suerte parecía echada, incluso para los campeones de mil batallas.

Con el descuento de Cuti Romero, asistido por un preciso pase del capitán, Messi demostró que aún tenía resto. En el minuto 80, realizó una gran jugada por la derecha, asistió a Lautaro Martínez, quien logró el empate. Para entonces, Cuti se encontraba en una posición de 9, junto a Julián y Lautaro.

A los 38 minutos, un potente remate del 10 desde el área hizo que el arquero apenas pudiera tocar el balón, que terminó dando en el travesaño y metiéndose en el arco, desatando la euforia en las gradas, en el país y en cada rincón donde hubo un argentino este martes.

El cabezazo de Enzo Fernández extendió la vida de la selección de Messi, al menos, hasta el sábado.

Scaloni, aún emocionado por la contienda, adoptó unas palabras que el capitán había compartido tras la dolorosa derrota ante Arabia Saudita en el debut del Mundial de Qatar. Se refirió a este grupo de jugadores como: “No los van a dejar tirados, es así, es lo que se nota, lo que se palpa”. También comentó lo que le dijo al grupo sobre su capitán: “Que lo tomen como ejemplo, es algo maravilloso”.

De aquel Messi que salía con el semblante adusto a este que choca las palmas con todos los chicos que lo esperan para salir al estadio. De aquel que bajaba la cabeza ante las frustraciones, a este que llora y se emociona sin tapujos.

Todos hemos crecido con él. Todos nos hemos emocionado con él. Todos hemos llorado con él.

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"Volvimos a sufrir muchísimo, pero esto es el Mundial y todos los partidos están muy parejos, así que estoy muy feliz", afirmó el capitán una hora después, mientras sus compañeros celebraban en el vestuario y otros regresaban a las gradas para abrazar a sus familias.

"Fue un alivio para todos, no es fácil levantar un 2 a 0, pero este grupo no se rinde nunca, intenta hasta el final. Tuvimos la suerte de marcar el gol de Cuti rápidamente, logramos revertir la situación dentro de los 90 minutos", agregó. "Es una locura lo que hizo este grupo hoy y estoy muy feliz de que la gente pueda seguir disfrutando de nuestro juego", destacó el capitán.

Si su historia debía concluir, no sería este martes. El libro dorado de la leyenda argentina aún tiene espacio para más relatos. Para muchos, una despedida gloriosa en el Mundial debería sellarse con una nueva copa del mundo en sus manos en doce días en Nueva York. En Qatar, Messi pudo dejar atrás una pesada carga y cumplir con las expectativas de él y de varias generaciones.

Lo vivido este martes en Atlanta podría ser el epílogo de una vida llena de experiencias. Sin fuerzas, caído anímicamente y con un marcador adverso hasta los últimos diez minutos, Messi decidió que no sería este su adiós. Y todos le agradecemos por ello.

Diez minutos después del pitazo final contra Egipto en los octavos de final de este Mundial 2026, los jugadores argentinos permanecían en la medialuna del arco donde Cuti Romero, Messi y Enzo Fernández dieron vuelta una narrativa que parecía definida.

En el césped del imponente estadio techado, que contaba con aire acondicionado y lujosos pasillos, se fundían en un abrazo los 40 mil argentinos que deliraban en las tribunas y los 26 jugadores que no cesaban de cantar al ritmo de cumbia, del "el que no salta es un inglés" y de "que de la mano de Leo Messi".

Las cámaras estallaban en miles de flashes, buscando capturar esa instantánea. Las videollamadas con familiares y amigos a miles de kilómetros permitían compartir lágrimas por aquí y por allá. No importaba el contenido de la conversación. Era un fuerte "vamos" con los puños cerrados.

Entre tanto amor y desahogo, él permaneció en un segundo plano. De Paul y Paredes regresaron para abrazarlo. Cuando se anunció su figura del partido, sus compañeros lo elevaron en el círculo central. Ahí dejó escapar su primera sonrisa, aún con los ojos enrojecidos.

Tras el revés que significó el partido anterior contra Cabo Verde, los dos goles egipcios parecieron sellar prematuramente el destino de la selección argentina. La presencia de Brasil, Portugal y Países Bajos sobrevoló el estadio de Atlanta durante gran parte del enfrentamiento.

Como ocurrió ante Cabo Verde, la selección no logró asentarse en la mayoría de los tramos. En los primeros minutos, el equipo de Salah complicó la salida de una selección que nunca se sintió cómoda. Así llegó el primer gol de cabeza tras un centro desde la derecha.

La aparición inicial del 10 se dio recién en el minuto 18. Conjuró con Enzo Fernández, quien habilitó a Tagliafico. El defensor ganó la posición, pero le cometieron falta. Como es habitual, Messi asumió la responsabilidad. El destacado arquero egipcio de la primera parte, Shobeir, adivinó el palo y desvió su tiro. Dos penales fallados en este torneo marcan un récord quizás olvidable: el jugador que más penales erró en Copas del Mundo (1 en Rusia, 1 en Qatar y 2 en este).

"Me quedó mucha bronca por el penal, por haberlo errado. Si lo hacía, hubiera cambiado el partido. Tuvimos oportunidades claras y el arquero sacó pelotas increíbles. Es algo muy especial poder ayudar a este grupo después de lo que ocurrió internamente", comentó Messi al finalizar.

La pausa por hidratación en la primera mitad llegó para evitar que el equipo cayera en un pozo tras el penal fallido. No obstante, desde ese momento llegaron las mejores opciones de la selección en el primer tiempo, incluyendo un tiro libre que dio en el palo.

En el segundo tiempo, Messi chocó contra la sólida defensa egipcia. Intentó driblar por el medio, pero no hubo éxito. Un segundo gol anulado a Egipto, tras revisión del VAR, le brindó una oportunidad más a una selección que nunca supo hacerse dueña del partido.

Con el 2-0 el final parecía inminente. Un equipo sin ideas y el as de espadas extenuado: la suerte parecía echada, incluso para los campeones de mil batallas.

Con el descuento de Cuti Romero, asistido por un preciso pase del capitán, Messi demostró que aún tenía resto. En el minuto 80, realizó una gran jugada por la derecha, asistió a Lautaro Martínez, quien logró el empate. Para entonces, Cuti se encontraba en una posición de 9, junto a Julián y Lautaro.

A los 38 minutos, un potente remate del 10 desde el área hizo que el arquero apenas pudiera tocar el balón, que terminó dando en el travesaño y metiéndose en el arco, desatando la euforia en las gradas, en el país y en cada rincón donde hubo un argentino este martes.

El cabezazo de Enzo Fernández extendió la vida de la selección de Messi, al menos, hasta el sábado.

Scaloni, aún emocionado por la contienda, adoptó unas palabras que el capitán había compartido tras la dolorosa derrota ante Arabia Saudita en el debut del Mundial de Qatar. Se refirió a este grupo de jugadores como: "No los van a dejar tirados, es así, es lo que se nota, lo que se palpa". También comentó lo que le dijo al grupo sobre su capitán: "Que lo tomen como ejemplo, es algo maravilloso".

De aquel Messi que salía con el semblante adusto a este que choca las palmas con todos los chicos que lo esperan para salir al estadio. De aquel que bajaba la cabeza ante las frustraciones, a este que llora y se emociona sin tapujos.

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