Se trata de tres autos rojos, representativos de diferentes eras y con motor trasero, que resaltan hitos en la historia de la histórica marca italiana: una Ferrari 458 Spyder, una Ferrari 430 Spyder y una Testarossa.
La 458 Spyder es un descapotable que cuenta con un motor de 4,5 litros y 570 caballos de potencia. Por su parte, la 430 Spyder, también convertible, posee un motor V8 de 4,3 litros que rinde 490 CV. La Testarossa, uno de los modelos más emblemáticos de Ferrari, completa la muestra con su motor V12 de 4.943 centímetros cúbicos y 390 CV.
Este último modelo ha sido propiedad del presidente del Ferrari Club Argentino, Norberto Bressano, durante los últimos 11 años. Bressano, quien es arquitecto, fue responsable del diseño del espacio tras una reunión con amigos, donde decidió plasmar sus ideas en un boceto y presentarlas a Iván de Achával, presidente de una importante inmobiliaria, y Marcos Malbrán, director de Casa FOA. La propuesta fue bien recibida y se transformó en uno de los destacados de la exhibición.
Bressano compartió: “Practico la arquitectura hace cuatro décadas, habiendo recorrido programas y tipologías de toda índole. Pude comprar mi primer auto deportivo hace 35 años, estudiando en Yale, y la afición transmitida por mi padre, que corrió autos profesionalmente durante gran parte de su vida, quedó instalada para siempre. Así que tener un espacio dentro de la muestra fue una buena manera de interceptar mis dos grandes pasiones”.
La idea inicial había sido exponer solo un auto. “Cuando me preguntaron si me gustaría exhibir una Ferrari en la inauguración, y como presidente del Ferrari Club Argentino, accedí de inmediato. Luego pensé que una Ferrari sería poco y propuse a Casa FOA armar un programa afín a las actividades que desarrollamos en el club: un espacio que reuniría en un garage momentos en torno a la amistad, el arte, la comida y la música, con los autos como generadores de charlas, asados, recuerdos y anécdotas”, detalló el coleccionista.
Los otros dos modelos también pertenecen a miembros del Ferrari Club Argentino. La Ferrari 430 Spyder fue adquirida por su propietario hace aproximadamente tres años, destacándose por su excepcional configuración. En cuanto a la Testarossa, esta llegó a Argentina desde Estados Unidos y se encuentra en un estado de conservación impecable. “Como decimos en el ambiente, es de un ‘Best of Show’, es decir, inmaculada y con apenas 11.000 kilómetros. En un hermoso Rosso Corsa”, señaló Bressano, aludiendo al célebre tono de la marca.
Estos tres vehículos no solo ilustran la grandeza de Ferrari, sino que también hacen eco de la rica historia del club. El Ferrari Club Argentino fue fundado por José Froilán González, quien le dio a Ferrari su primera victoria en un Gran Premio de Fórmula 1, en Silverstone, el 14 de julio de 1951.
Dicho club está destinado exclusivamente a propietarios de autos Ferrari en Argentina y aglutina a coleccionistas y aficionados a la marca en todo el país. “Nuestro Club organiza encuentros, eventos, viajes y una serie de actividades relacionadas con los autos, como exhibiciones y competiciones. También llevamos a cabo acciones benéficas para ayudar a quienes más lo necesitan”, comentó Bressano.
Para formar parte del club no basta con ser un entusiasta de la marca. El estatuto señala dos requisitos fundamentales: no estar expuesto a una opinión pública adversa y ser propietario de una Ferrari.
“Nuestro objetivo es preservar los valores de la marca y el legado que dejó el gran Enzo Ferrari, su fundador, quien le imprimió al Cavallino Rampante el carácter deportivo que continúa con sus 80 años de historia”, concluyó Bressano, gestando así un vínculo entre Casa FOA y el mundo del automovilismo.








