El corredor, que representa a Cadillac, dejó el Circuito Internacional de Sepang tras el Gran Premio de Baréin, que tuvo lugar el domingo pasado, eligiendo no tomar el vuelo que era utilizado por la mayoría de los integrantes del paddock. En su lugar, trazó una ruta hacia el sur que combinó carreteras y vías secundarias hasta alcanzar Singapur.
La distancia inicialmente prevista era de 350 kilómetros entre Sepang y Marina Bay. Sin embargo, el recorrido final se amplió hasta los 420 kilómetros, según datos publicados. Esta diferencia se debe a la elección de rutas alternativas y al trayecto específico que Bottas siguió durante las cuatro jornadas.
Bottas inició su aventura el domingo por la noche, inmediatamente después de cumplir con sus compromisos tras la carrera. Había abandonado el Gran Premio de Baréin tras solo nueve vueltas debido a una salida de pista que ocurrió luego de iniciar con neumáticos lisos en un circuito con condiciones cambiantes.
En lugar de comenzar el traslado al día siguiente, el piloto optó por su bicicleta y recorrió los primeros 56 kilómetros entre Sepang y Port Dickson. Esta primera etapa tomó algo más de dos horas y se realizó en parte durante la noche, requiriendo que Bottas se adaptara a un trayecto que no estaba contemplado dentro de la logística convencional de la Fórmula 1.
El plan original contemplaba llegar a Singapur con tiempo suficiente para asistir a las obligaciones de prensa del jueves, previas a las actividades en pista pautadas para el viernes. Se había informado que Bottas proyectaba realizar esta travesía en etapas entre el circuito de Sepang y el urbano de Marina Bay.
Este enfoque modificó por completo la rutina habitual del paddock entre dos carreras consecutivas. A diferencia de la costumbre de las escuderías y pilotos de trasladar equipos y personal mediante vuelos y vehículos de apoyo, Bottas decidió cubrir el trayecto en una bicicleta apropiada tanto para asfalto como para superficies no pavimentadas.
La segunda etapa fue la más larga del viaje. Bottas recorrió aproximadamente 162 kilómetros desde Port Dickson, atravesando Malaca hasta llegar a Muar. Este tramo tuvo un desnivel positivo de unos 800 metros y le demandó menos de seis horas de pedaleo.
El tercer día, el piloto continuó con una distancia similar, superando ligeramente los 160 kilómetros en territorio malayo. Según registros, esa jornada acumuló 620 metros de desnivel positivo y duró cerca de cinco horas y media.
Así, Bottas completó dos días consecutivos de esfuerzo intenso en medio de una semana de competencia. El recorrido incluyó áreas despobladas y caminos de tierra, una elección que se alineó con el estilo de ciclismo que el finlandés practica al margen de la Fórmula 1.
El finlandés utilizó una Canyon Grail CFR para este desafío. Esta bicicleta está diseñada para el gravel, lo que le permitió transitar por superficies variadas sin quedar limitado a la conexión más directa entre Sepang y Singapur.
Al llegar a Johor, en el extremo sur de Malasia, Bottas se preparó para el tramo final. Desde Johor, completó los últimos 40 kilómetros hacia el centro de Singapur, en un recorrido que incluyó alrededor de 400 metros de desnivel positivo y tomó aproximadamente una hora y 40 minutos.
Con esta última etapa, el piloto finalizó cuatro días de viaje, acumulando aproximadamente 2.000 metros de desnivel y 420 kilómetros recorridos entre dos fechas del campeonato. Su llegada se produjo dos días antes de que se iniciara la actividad del Gran Premio de Singapur en pista.
Este trayecto no solo tuvo un carácter deportivo, sino que también implicó una dimensión logística inusual para un piloto de la máxima categoría. Bottas no emprendió el viaje durante un receso en el calendario, ni como parte de una exhibición: lo hizo entre dos compromisos de Fórmula 1, luego de un abandono y antes de volver a pilotar su monoplaza de Cadillac.
La experiencia refleja una pasión que el finlandés ha cultivado a lo largo de los años. Bottas ha competido en el Campeonato Mundial de Gravel de la Unión Ciclista Internacional y ha participado en pruebas de resistencia fuera del automovilismo. Además, organiza una carrera de gravel en Lahti, Finlandia, y entrena junto a su pareja, la ciclista australiana Tiffany Cromwell.








