En Wall Street, las principales acciones registran este martes bajas de entre 0,4% y 0,7%, afectadas por el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense de largo plazo y por las expectativas en torno a una eventual suba de las tasas de interés de la Reserva Federal antes de fin de año.
A las 12:50, los principales índices de Nueva York operaban en terreno negativo, mientras que el precio del petróleo avanzaba más de 2%. El barril de Brent, de referencia en el Mar del Norte, subía 2,2% hasta los USD 92,50 para la entrega en noviembre.
La escalada del crudo se produjo luego de las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre posibles acciones contundentes contra Irán. La situación incrementó la preocupación por un eventual repunte de la inflación, luego de una temporada de resultados empresariales sólida, y podría reforzar la presión sobre la Reserva Federal para adoptar una política monetaria más restrictiva.
En paralelo, la tasa de rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años alcanzó el 4,768% anual, su nivel más elevado desde enero de 2025.
En Buenos Aires, el índice S&P Merval avanzaba 0,8% y se ubicaba en los 3.060.000 puntos. Entre los ADR y las acciones argentinas que cotizan en Nueva York predominaban las subas. Vista Energy lideraba los avances, con un incremento del 4,7%, seguida por Pampa Energía, que ganaba 1,9%.
Los bonos soberanos argentinos denominados en dólares, tanto los Bonares como los Globales, mostraban una mejora promedio del 0,5%. En tanto, el riesgo país bajaba diez puntos hasta los 504 puntos básicos. El indicador compara el rendimiento de los títulos de deuda de mercados emergentes con las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
En el plano económico, las estimaciones privadas apuntan a un crecimiento de alrededor del 3% para la Argentina durante 2026. De acuerdo con esas proyecciones, ese nivel de expansión no sería suficiente para generar una reducción significativa de los índices de pobreza e indigencia.
El escenario internacional continúa condicionado por el conflicto en el estrecho de Ormuz entre Estados Unidos e Irán, que lleva seis meses y mantiene bajo presión al mercado energético. La posibilidad de que el petróleo vuelva a aproximarse a los USD 100 por barril constituye, a su vez, un factor de preocupación para la inflación a nivel global.
En este contexto, los operadores mantienen una postura cautelosa a la hora de definir sus carteras de inversión. Si bien las perspectivas para algunos activos argentinos son favorables, la situación internacional introduce condicionantes que limitan las alternativas de ahorro.
La tensión entre Washington y Teherán volvió a repercutir sobre los mercados financieros: el petróleo superó los USD 90, aumentaron los rendimientos de los bonos de largo plazo y las acciones de Wall Street operaron mayormente a la baja. A esto se suman las expectativas de una posible suba de tasas de la Reserva Federal durante septiembre.
En materia de precios, las estimaciones privadas anticipan una desaceleración de la inflación durante agosto, con proyecciones que van del 1,4% al 1,9%. El dato se conocerá después del máximo registrado en julio, cuando factores estacionales vinculados con las vacaciones de invierno impulsaron los precios del turismo y los pasajes y llevaron la inflación de la Ciudad de Buenos Aires al 2,9%.
La moderación de los precios de los alimentos y la normalización de los servicios turísticos aparecen como factores que podrían contribuir a una trayectoria descendente de la inflación. De confirmarse las previsiones, el índice podría mantenerse por debajo del 2% mensual durante el resto del año, en línea con las expectativas de distintas consultoras financieras.
Desde el sector privado también se estimó que la inflación de agosto habría promediado entre 1,6% y 1,7% mensual, aunque algunas mediciones ubican el resultado en 1,4%. Al mismo tiempo, las condiciones de liquidez del mercado local se habrían estabilizado, aunque las primas de riesgo de los bonos argentinos en dólares continúan en niveles elevados desde 2028, en un contexto de mayores riesgos vinculados al escenario electoral.








