El alcance de la medida, sin embargo, sería acotado debido a que son pocos los trabajadores bajo convenio que actualmente se encuentran en el tramo inferior de las escalas salariales. A abril, tomando las categorías iniciales, prácticamente todos los convenios ya se ubicaban por encima de ese nivel.
La diferencia con el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) es significativa. Ese ingreso, que tendrá un aumento del 1,8% el próximo mes, se ubica en $376.000, menos de la mitad del piso que se busca establecer para los trabajadores alcanzados por convenios colectivos.
En actividades con gran cantidad de empleados, los salarios iniciales también se encuentran por encima de ese umbral. En el sector de comercio, por ejemplo, un trabajador de la categoría más baja, sin antigüedad y con jornada completa, percibe $1,16 millones brutos.
Desde abril, los salarios establecidos en convenios colectivos aumentaron alrededor de 2% mensual, en línea con el ritmo de inflación. La evolución muestra un escenario de estancamiento de los salarios reales, sin una recuperación significativa frente al aumento del costo de vida.
Los datos oficiales reflejan esa situación, aunque con cierto rezago. El Índice de Salarios del Indec correspondiente al sector privado registrado permaneció sin cambios en mayo y junio. De esta manera, se ubicó 4% por debajo del nivel de enero de 2025 y 3,6% por debajo del registrado en noviembre de 2023.
Por su parte, los salarios efectivos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), publicados por la Secretaría de Trabajo, registraron una caída real del 0,9% en junio y acumularon una contracción del 6% frente a enero del año anterior.
La dinámica de las negociaciones también muestra una tendencia hacia acuerdos cercanos al 2% mensual. Los principales convenios se ubicaron alrededor del 1,9%, mientras que las sumas fijas ganaron presencia como mecanismo de compensación.
En marzo de 2025, el 52% de los convenios incorporaba sumas fijas. Un año después, la proporción había trepado al 81%. Este mecanismo permite recomponer los ingresos en determinados momentos, aunque también genera diferencias entre actividades según el monto otorgado, su carácter remunerativo y la forma en que se incorpora al salario básico.
El escenario es diferente para los trabajadores que no están registrados. Mientras el salario promedio del sector privado formal alcanza $2,121 millones, el ingreso promedio del empleo no registrado se ubica en $821.000. En empresas de menos de 10 trabajadores, donde se concentra el 78% del empleo informal, el promedio baja a $702.000.
En mayo, la mediana salarial del sector privado registrado era de $1,6 millones. En total, existen unos seis millones de trabajadores privados formales, de los cuales aproximadamente 5,2 millones están alcanzados por algún convenio colectivo. En el sector informal, en cambio, hay alrededor de siete millones de trabajadores.
La diferencia entre ambos mercados laborales implica que un piso de $1 millón para los salarios convencionados tendría un alcance reducido entre los trabajadores registrados, mientras que quedaría por encima de los ingresos de una parte importante de quienes se desempeñan en la informalidad.
A este escenario se suma la evolución del empleo privado registrado. El sector acumula 12 meses consecutivos de caída y perdió 241.200 puestos de trabajo desde noviembre de 2023. La incorporación de trabajadores al empleo formal se mantiene en niveles similares a los registrados durante la crisis de 2002.
En junio, además, la relación entre despidos y bajas alcanzó el nivel más elevado de la actual gestión. Durante mayo, solamente dos sectores registraron creación neta de puestos de trabajo: agro y ganadería, y petróleo y minería, actividades que en conjunto representan el 6,7% del empleo total.
Así, el nuevo piso salarial se plantea en un mercado laboral caracterizado por una recuperación todavía limitada de los ingresos y una reducción sostenida del empleo privado registrado. Mientras la inflación muestra una desaceleración, los indicadores salariales todavía no reflejan una recuperación equivalente del poder adquisitivo.








