El beneficio fue establecido en marzo de 2024 y, desde entonces, conserva el mismo valor nominal pese a la inflación acumulada durante ese período. Esto implica una pérdida de poder adquisitivo para quienes reciben el refuerzo.
Con el bono, quienes perciben la jubilación mínima, actualmente fijada en $428.633, pasarán a cobrar un total de $498.633 durante septiembre. Ese ingreso, sin embargo, permanece por debajo del valor de la canasta de indigencia, estimada oficialmente en $708.000.
El refuerzo de $70.000 tiene carácter no remunerativo y también será otorgado a quienes reciben la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), pensiones no contributivas por vejez, invalidez o por tener siete hijos, además de otras pensiones no contributivas y pensiones graciables otorgadas por la ANSES.
Los jubilados y pensionados que perciban haberes superiores al mínimo también podrán acceder al beneficio, aunque en esos casos el monto será menor. El bono se calculará hasta completar el monto establecido como referencia para el haber mínimo más el refuerzo.
Cuando se trate de pensiones en las que exista más de un copartícipe, todos los beneficiarios serán considerados como un único titular a los efectos de determinar si corresponde el pago del bono y calcular su monto.
La continuidad del beneficio quedó establecida mediante el Decreto 824/2026. En sus fundamentos, la normativa cuestiona el esquema de movilidad jubilatoria establecido por la Ley 27.609, sancionada en 2021, al considerar que no reflejaba de manera suficiente la evolución de los precios y que contribuyó al deterioro de los ingresos de los adultos mayores.








