Los datos surgen del análisis de los registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Según las estimaciones realizadas a partir de esa información, la mora de los hogares descendió del 12,81% en agosto al 12,20% en septiembre. En el segmento empresarial, en cambio, el indicador mostró un leve incremento, del 3,80% al 3,82%.
La mejora todavía está lejos de los niveles registrados un año antes. En octubre de 2024, la irregularidad del crédito total era del 1,5%, con una tasa del 2,5% entre las familias y del 0,7% entre las empresas. Las cifras correspondientes a septiembre deberán ser confirmadas por el Informe de Bancos del BCRA, cuya publicación está prevista para el 20 de noviembre.
Uno de los factores que contribuyó a la baja fue la reducción de los saldos impagos de los hogares. Por segundo mes consecutivo, el monto de los créditos familiares en mora disminuyó y en septiembre registró una caída del 4,1% en términos reales respecto de agosto.
Este retroceso resulta relevante porque el índice de morosidad surge de comparar los préstamos impagos con el total del financiamiento otorgado. Como el volumen general de créditos permanece relativamente estancado, la reducción de las deudas atrasadas tiene un impacto directo sobre el indicador.
La mejora también se reflejó en las principales entidades financieras que otorgan préstamos a las familias. Durante septiembre, las 12 instituciones de mayor relevancia en ese segmento registraron una disminución de la mora, lo que muestra que el descenso no estuvo concentrado en unos pocos bancos.
Otro indicador que mostró una evolución favorable fue la deuda clasificada en Situación 2, que comprende atrasos de hasta 90 días y todavía no se considera irregular. En septiembre, esa categoría representó el 2,52% del crédito total a familias y empresas, su nivel más bajo en más de un año.
El comportamiento de esta variable es seguido de cerca porque, en otros períodos, sus niveles máximos precedieron a aumentos de la morosidad. El cálculo de la irregularidad crediticia, por su parte, contempla los saldos correspondientes a las categorías 3, 4 y 5, que reflejan situaciones de mayor incumplimiento.
Pese al descenso de septiembre, las refinanciaciones volvieron a aumentar y alcanzaron nuevos máximos. El saldo de las deudas refinanciadas equivalió al 3,9% del crédito total destinado a las familias y al 0,9% del financiamiento empresarial. En el caso de los hogares, el monto refinanciado ya alcanza los 2,9 billones de pesos.
Esta evolución muestra que, aunque una parte de los deudores logró reducir sus atrasos, persisten dificultades para cumplir con las obligaciones financieras. Las refinanciaciones permiten reorganizar los pagos, pero su crecimiento también refleja la presión que las deudas ejercen sobre los ingresos de las familias y la capacidad de pago de las empresas.
En paralelo, los préstamos en pesos avanzaron un 0,9% real en lo que va de octubre, con un desempeño algo más favorable que el observado durante los tres meses anteriores. No obstante, el financiamiento en moneda local continúa prácticamente estancado desde la finalización de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), a mediados del año pasado.
La falta de expansión sostenida del crédito constituye uno de los factores que ayudan a explicar por qué la morosidad no disminuye a un ritmo mayor, pese a la reciente reducción de los saldos impagos y al crecimiento de las refinanciaciones.
La estabilidad de las tasas de interés de corto plazo en pesos aparece como una señal favorable para la evolución del financiamiento. Sin embargo, el comportamiento de la deuda en moneda extranjera continúa siendo un factor de atención para los próximos meses, en un escenario en el que la recuperación del crédito todavía no logra consolidarse.








