La notificación llegó este jueves mediante un correo electrónico, sin comunicación previa a los trabajadores. Según denunciaron los empleados, la situación se agravó porque todavía no habían percibido los salarios correspondientes a octubre y, además, perdieron el acceso a los sistemas informáticos que utilizaban para desarrollar sus tareas.
ITTI presta servicios tecnológicos a Ueno Bank y a otras empresas vinculadas al Grupo Vázquez, un conglomerado que reúne alrededor de 30 compañías. Su actividad incluye el desarrollo de plataformas para operaciones bancarias, herramientas de procesamiento y análisis de datos, sistemas financieros y aplicaciones digitales destinadas a los clientes.
Una parte importante de su estructura operativa funciona desde la Argentina. Los trabajadores están contratados a través de Kaitel SRL, la sociedad constituida localmente para incorporar personal al grupo. En 2025, la compañía había abierto oficinas en el barrio porteño de Belgrano, sobre la calle La Pampa al 1400, con el objetivo de ampliar sus actividades de desarrollo tecnológico y software.
La suspensión fue comunicada como consecuencia de las restricciones financieras derivadas de la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay. Según explicó la empresa, el procedimiento afectó los recursos disponibles y dificultó el sostenimiento de las operaciones habituales.
El período de suspensión comprende 30 días corridos, desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre. Durante ese tiempo, los empleados no deberán prestar servicios y mantendrán formalmente su vínculo laboral, aunque no recibirán sus salarios.
La compañía informó que continuará garantizando la cobertura de medicina prepaga para los trabajadores y sus familias. El regreso a las actividades está previsto inicialmente para el 5 de diciembre, aunque esa fecha dependerá de cómo evolucione la situación financiera del grupo.
La medida alcanza a distintas áreas vinculadas con el funcionamiento tecnológico de la entidad bancaria. Entre ellas se encuentran los equipos encargados de procesar las transacciones de los clientes, desarrollar y mantener los sistemas informáticos y actualizar la aplicación móvil.
También quedaron involucrados los sectores que trabajan sobre productos financieros como tarjetas de crédito, préstamos, transferencias, cuentas de ahorro e inversiones. Se trata de funciones que forman parte de la operatoria cotidiana de Ueno Bank.
La crisis tiene su origen en Paraguay, donde la entidad bancaria quedó bajo intervención del Banco Central luego de registrar un deterioro en sus indicadores de solvencia. El banco cuenta con aproximadamente tres millones de clientes y su situación generó preocupación entre los ahorristas y las autoridades financieras.
El impacto también alcanzó a la conducción empresarial. El propietario del Grupo Vázquez, Miguel Vázquez, permanece detenido junto con otros siete integrantes del directorio, en el marco de la investigación sobre la situación de la entidad. La compañía tecnológica, por su parte, está dirigida por Luis Linares, quien mantiene una estrecha relación con el empresario.
El conflicto adquirió además repercusión política en Paraguay. Este jueves se conoció la renuncia del presidente Santiago Peña, en medio de la atención pública generada por el caso y los cuestionamientos sobre los vínculos entre el poder político y el conglomerado empresarial.
De esta manera, las dificultades de Ueno Bank dejaron de ser un problema circunscripto al sistema financiero paraguayo y comenzaron a afectar también a trabajadores argentinos. La suspensión de cerca de 1.000 empleados refleja el alcance regional de la crisis y la dependencia de la operación tecnológica de ITTI respecto de los recursos del grupo empresario.








