La consulta médica continúa ocupando un lugar central. El 97% de las 2.055 mujeres que participaron del estudio señaló a los profesionales como su fuente preferida para decidir sobre métodos anticonceptivos. Además, el 95,3% indicó que había realizado alguna consulta sobre anticoncepción.
El relevamiento incluyó a 314 profesionales especializados en salud sexual y reproductiva y a mujeres de entre 15 y 50 años de distintas partes del país. Los primeros respondieron un cuestionario autodiligenciado, mientras que las mujeres participaron mediante una encuesta telefónica.
Entre los profesionales, Instagram y TikTok aparecen como las plataformas que más asociaron con la búsqueda de información sobre anticoncepción: fueron mencionadas por el 80% y el 72%, respectivamente. Google e inteligencia artificial fueron señalados por el 44%, YouTube por el 15% y WhatsApp por el 13%.
Sin embargo, esas cifras representan la percepción de los médicos y no necesariamente el comportamiento efectivo de las usuarias. En la encuesta a mujeres, Instagram fue mencionada por el 26,18%, TikTok por el 17,57% y Facebook por el 8,95%. Como las participantes podían seleccionar más de una alternativa, los porcentajes no son acumulables.
La diferencia entre ambas mediciones también aparece entre las generaciones más jóvenes. El 67,5% de los profesionales que respondieron y pertenecían al grupo de 20 a 29 años consideró habitual que sus pacientes buscaran información sobre anticoncepción en Internet, mientras que esa percepción alcanzó al 61,5% entre quienes tenían entre 15 y 19 años.
El estudio advierte además sobre algunas limitaciones. Las adolescentes representaron apenas el 6,3% de las mujeres encuestadas, pese al elevado uso de plataformas digitales en ese grupo. A su vez, el método de encuesta telefónica podría haber dejado fuera a personas con menor acceso a determinadas tecnologías.
Los resultados sobre la calidad de los contenidos disponibles también muestran diferencias de percepción. El 20,49% de los profesionales consideró que toda la información sobre salud sexual publicada en redes es de buena calidad y el 34,99% sostuvo que la mayoría lo es. En cambio, el 37,57% dijo no saber cómo evaluarla y el 6,96% consideró que predomina el contenido de baja calidad.
Las experiencias personales, los videos y las publicaciones pueden servir para despertar inquietudes, identificar un método anticonceptivo o conocer situaciones atravesadas por otras personas, pero no permiten determinar por sí solos cuál es la opción adecuada para cada caso. La elección requiere considerar aspectos como la edad, los antecedentes de salud, los factores de riesgo, las preferencias personales, la eficacia, la forma de utilización, la disponibilidad y los posibles efectos adversos.
Entre las alternativas que pueden analizarse durante una consulta se encuentran los métodos hormonales, los dispositivos intrauterinos, los implantes, la anticoncepción de emergencia y los preservativos. Estos últimos tienen además una función diferente a la prevención del embarazo: son el método mencionado en este contexto que también ofrece protección frente a las infecciones de transmisión sexual.
La encuesta mostró una valoración favorable de la orientación profesional. Entre las mujeres que habían recibido información sobre anticoncepción, el 41,7% la calificó como muy buena y el 49,1% como buena, lo que representa una valoración positiva del 91%.
Al comparar las distintas fuentes, el 97% eligió a los médicos como referencia para informarse sobre anticoncepción. Google e inteligencia artificial fueron mencionados por el 10% y las redes sociales por el 9%. Las respuestas podían incluir más de una opción, por lo que las fuentes podían coexistir.
El relevamiento también puso el foco en la prevención de las infecciones de transmisión sexual. El aumento de estos casos plantea una situación que no se explica únicamente por el acceso a la información. Factores vinculados con las relaciones de pareja, la percepción del riesgo, el rechazo, la aceptación y las dificultades para conversar sobre el uso del preservativo también pueden influir en las conductas preventivas.
Esta situación puede presentarse tanto entre jóvenes como entre personas que llevan años en pareja o que retoman vínculos después de una separación. En algunos casos aparecen la confianza en la otra persona, la percepción de que existe poco riesgo y la incomodidad para plantear una conversación sobre infecciones de transmisión sexual.
En este escenario, el abordaje de la prevención puede incluir no solo el uso del preservativo, sino también cuestiones relacionadas con el autocuidado, el consentimiento, el diálogo y la posibilidad de establecer límites dentro de cada vínculo.
Los datos se conocen en el marco del Día Mundial de la Anticoncepción, que se conmemora el 26 de septiembre con el apoyo de organismos de Naciones Unidas. En Argentina, además, el contexto incluye un incremento de las infecciones de transmisión sexual. El Boletín Epidemiológico Nacional informó más de 46.000 casos de sífilis durante 2025, un 75% más que en 2022.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de un millón de personas de entre 15 y 49 años contrae diariamente una infección de transmisión sexual curable. En Argentina, el uso sistemático del preservativo alcanza al 14% de la población sexualmente activa.
La información disponible en redes sociales puede formar parte del proceso de búsqueda, pero los resultados de la encuesta muestran que, para las mujeres consultadas, la orientación profesional continúa siendo la principal referencia al momento de tomar decisiones sobre anticoncepción. La evaluación individual permite considerar las características y necesidades de cada persona antes de elegir un método.








